Innovación Educativa

Aún recuerdo mi primer contacto con el término¨innovación educativa¨, por el año 2005. En ese entonces, había egresado de varios programas de estudios 100% tradicionales, donde la innovación educativa no era lo más importante y eso no significaba que mis programas de estudios fueran carentes de calidad, soy testigo que cumplían sus objetivos. 

 En esa etapa de mi vida, al conocer y vivir procesos educativos realmente innovadores, sentí amor a primera vista, me di cuenta que la innovación en los ambientes educativos no era simplemente un término, sino todo un proceso de adecuación, pero sobre todo apertura, no sólo de los actores principales del proceso de enseñanza-aprendizaje (docentes y estudiantes) sino también de los altos directivos de cada institución educativa, para que realmente se pueda introducir innovaciones que provoquen cambios,  y que esos cambios pueden ser drásticos o progresivos, su apoyo y confianza son relevantes, por no decir, indispensables.  

   Una forma de realizar novedades que produzcan cambios progresivos, consiste en integrar nuevas tecnologías, ya estas han demostrado éxito en otros campos, pues mejoran el producto y el servicio y lo adaptan a nuevas demandas.

  La ¨innovación educativa¨ introduce novedades que mejoran los procesos formativos, no porque fueran malos, sino porque las novedades, ayudan a que sean mejores y por ende mejoran la calidad de los mismos. 

Es bueno resaltar, que no sólo integrando tecnologías se innova, sino también implementando nuevas estrategias pedagógicas, organizando el espacio del aula, colaborando entre los docentes.

   Innovar es animarse, es confiar que todos pueden aprender más y mejor, sin formatos rígidos”, explica Agustina Blanco, consultora en Educación de la Universidad de San Andrés, Argentina.

¿ Te animas a innovar ?